Guía de interpretación del Cosmovitral
Oriente:
En el centro se localiza la Nebulosa de Andrómeda, conformada por el hombre y la mujer en un movimiento rotatorio, asemejando a dos núcleos: el macrocosmos ubicado en el centro, simboliza el origen del universo y el microcosmos, ubicado en el vientre de la mujer para representar la creación del hombre y el origen de la vida.
A la izquierda, se localiza la Constelación de Orión con sus respectivas estrellas en forma de círculos o puntos que genera un movimiento hacia el norte donde se encentra la noche, la destrucción y la muerte, representados a través de colores fríos y oscuros.
A la derecha se encuentra la Nebulosa Trífida en la Constelación de Sagitario en forma de ave que despliega sus alas multicolores en un vuelo ascendente, apuntando hacia el sur en donde se representa el día, la luz y la vida con colores vivos, intensos, alegres y cálidos; el movimiento se convierte en una maravillosa parvada, aves de día, canoras, del trópico, que crecen y se multiplican en un vuelo radiante.
Sur:
Las aves se trasforman en hombres pájaros, alados y libres que representan la intención del hombre por volar a través del conocimiento. Surge el hombre y la mujer, se unen, procrean, reproducen, multiplican y desarrollan.
Poniente:
Esta parvada de hombres en un vuelo ascendente, se introducen al sol que es la luz, vida, energía, verdad y conocimiento.
“El Hombre Sol” ubicado en la entrada del Cosmovitral-Jardín Botánico, es el hombre que crea, piensa, construye y permanece, apoya sus pies sobre una solida realidad. Del cráneo y pecho surgen llamaradas que simbolizan el pensamiento, la fuerza de voluntad, el amor y los sentimientos que trascienden los círculos de individualidad para multiplicarse e irradiar en el tiempo y en el espacio.
Del “Hombre Sol” surgen hombres que descienden de lo más alto; es la muerte, el ocaso del día.
Norte:
El día y la noche están representados por dos aves: el águila y el búho, combaten y cae muerto el día, para que triunfe la noche. Aparecen los hombres de las tinieblas aliados con las aves nocturnas y rapaces, que representan la maldad.
Los hombres con las aves nocturnas se encuentran encarcelados, presos de sus propias pasiones, de su maldad, de sus bajos instintos, atrapados en sí mismos.
La noche y las tinieblas crecen y se intensifican en un tenebrosos vuelo triunfal, pero este vuelo se desvanece y quiebra en la constelación de Orión, por la fuerza de la aurora y el torrente de la vida de una nuevo amanecer, que dan paso a la luz, la vida y la esperanza.
El Vitroplafón que representa la “Vía Láctea o Bóveda Celeste”, ubicado en el centro de edificio está conectado con el “Hombre Sol” y la Nebulosa de Andrómeda.
Del gran sol fluye el esperma cósmico que convertido en aves busca el óvulo en el vientre del universo para fecundarlo en su movimiento estas aves generan estrellas que en su conjunto forman constelaciones.
En la parte central y aún en el vientre universal surge la fecundación cósmica, el hombre en posición fetal con la cara cubierta con las manos, por entre los dedos observa sorprendido, por lo que ocurre en la tierra.
De la nebulosa de Andrómeda convertida en mujer, surge el cordón umbilical que transformado en aves genera estrellas y estas forman constelaciones.
Estas fuerzan en un movimiento convergen y se atraen para volverse a encontrar en una lucha rotatoria, donde se funde para iniciar un drama sin fin. Así la obra se complementa en un ciclo cósmico.



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